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viernes, 11 de marzo de 2011

El encantador de diamantes. (Parte I)

Queridos amigos, ¡hoy tengo fiesta! ¿Qué digo fiesta? ¡Tengo súper fiesta! He quedado para comer con Isidoro Hernández, mi joyero fetiche, ya que luego por la tarde, me ha invitado a jugar con toda clase de "chuches" en su joyería-juguetería: brillantes, calaveras, bolones de onix, corales, esmeraldas, cubitos de cuarzo, collares de hueso, lagrimones de piedras preciosas ... ¡Me lo voy a pasar bomba!

Después de comer en "Estay", www.estayrestaurante.com, en la madrileña calle Hermosilla,  nos vamos muy cerca, a Claudio Coello. En su número 38, se ubica este mi pequeño país de las maravillas. Mío y sólo mío por unas horas:  www.isidorohernandezjoyas.com.
Llegamos. Deslumbrada por el escaparate, me quedo haciéndole fotos cuál japonesa recién llegada a nuesto país. Mi debilidad son las calaveras, ya me vais conociendo y sabéis que tengo un puntito sádico (véase mi testimonio de ayer) mezclado, que no agitado, con humor negro. No he podido entrar en mejor lugar. El escaparate está habitado por calaveras marujillas con rulos, calaveras con peineta, con escafandra espacial, encapsuladas, de juerga, en pendientes, anillos...

Le cuento a Isidoro que una de las piezas que más me gusta de mi casa es precisamente un regalo que me trajeron de México. Nada más y nada menos que la representación de la Muerte, huesuda y jubilosa, danzando alegremente un mariachi.

Me asegura que tiene entonces mi collar ideal, ¡y efectivamente! Me presenta unas calaveras que parecen locas de atar, hechas en howlita teñida,  cada una de un color distinto y a cual más divertida. Me entran ganas de romper el collar y comérmelas como si fueran de azúcar. Pero recapacito y pienso que mejor están  engarzadas todas juntas, sobre todo porque Isidoro me está  empezando a mirar con una cara rara al verme salivar.
Aunque los colores me han entusiasmado, el collar blanco de calaveras sonrientes hechas de concha de caracolas (discúlpenme mis lectores hispanoamericanos), me chifla. Me imagino a una novia rockerilla el día de su boda con él. ¡Yo desde luego me atrevería! ¿Escaparía mi futuro marido antes de decir el "sí, quiero"? Ummm, puede ser... pero seguramente no sería por el collar. Sigamos con lo nuestro.

Salimos de México y emigramos a Oriente. Me enseña un cinturón y unos collares maravillosos que ha realizado en exclusiva para el desfile de Roberto Verino de la pasada edición de Cibeles. Examino los bocetos, las piezas... Fijaos en el collar negro y rojo. Es de geodas de ágata negra y coral bambú que asemeja un corazón latiente, ¡si hasta parece que sangra! Y la modelo, lo lleva en el sitio exacto.


www.vogue.es
Al corazón de coral, se le une una sarta de collares rojos hechos con laca china, que tienen el color del lacre de las cartas de amor de antes. ¡Qué romántico! Ahora como mucho, recibes un e-mail encriptado y da gracias...
Seguimos en Oriente por el momento. Isidoro me enseña  unos collares de marfil con motivos chinos. Me explica que son piezas antiguas decoradas en la actualidad por dibujantes orientales. Verino también ha captado su belleza y las ha incluido en el desfile.

www.vogue.es
¡Y ya no puedo más! Le pido a Isidoro que abra una ventana o algo, me estoy empezando a ahogar. El "síndrome de Stendhal" ante tanta belleza comienza a atacarme con los primeros síntomas, aceleración del ritmo cardíaco y alucinaciones. ¡Lo que me faltaba! Le suplico, que por favor, retire de la mesa estas cosas y que pasemos a otro asunto. Como ve que me encuentro así, luchando para mantener la taquicardia controlada, me enseña algo más sosegado y tranquilo. Unas preciosas peinetas hechas de jade nefrita y oro con brillantes, muy estilo art nouveau.
Le pido, por favor, un vaso de agua para superar el trance. Y como el síndrome todavía no ha remitido, me parece ver cubitos de hielo en un collar y bolas acuosas en otro.  ¿Estaré alucinando?

Este collar aparece en el último Vogue Joyas.
Isidoro me tranquiliza, no, ya estoy bien. Efectivamente, no es lo que parece, pero lo parece. Es cuarzo, sin pulir en un caso y pulido en el otro. ¡Menos mal! Si no, me habría ido a urgencias directamente.
Como una drogadicta que reclama su dosis, le pido que me enseñe más y más, aún sabiendo el riesgo que corro. Y por eso, me cambia de tema completamente. Me cuenta que, como los niños vienen de París en un atillo transportado por cigüeñas residentes en la capital francesa, que son muy chovinistas ellas y un poco tiquismiquis, nosotros tenemos que recibirles con algo que esté a la altura, así que, cuando encargas el bebé, debes encargar también un imperdible de plata con su nombre. No se vayan a pensar en Paris, que aquí no tenemos glamour. ¡Me parecen ideas estupendas! Las dos, fastidiar un poco a la cigüeña y regalarle al peque un imperdible tan chic.
Puedes añadirle una perlita u otra cosa a tu gusto.
Y ya para despedirnos, me enseña una joya que ha diseñado inspirándose en una adorable musa: Vilma Picapiedra. ¡Yabadabadoooo! Un collar que bien podía haber formado parte de su ajuar, elaborado con  cuarzo lechoso e hilos de oro, con pendientes, anillo y pulsera a juego. ¡Qué monada!


Y nada más amigos, por ahora. La próxima semana, tendréis la Parte II. Una entrevista con Isidoro, (hasta ahora apenas le he dejado hablar) y un adelanto,en exclusiva, de lo que nos tiene preparado para la próxima temporada.
Me quedo con la encantadora Vilma y, con ella, me despido hasta la próxima.
No sin antes recordaros la dirección que hoy os recomiendo.
Isidoro Hernández Joyas
c/ Claudio Coello, 38
28001 Madrid
91 781 20 53

¡Un beso grande y muy feliz fin de semana!

Sylvie Tartán. 




18 comentarios:

  1. me fascina todo pero supongo que no sera apto para todos los bolsillos, no?

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  2. Estoy fascinada con todo lo de esta entrada.Me gusta todoooooooooo.Maravilloso Isidoro.

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  3. a mi las calaveras mejor recubiertas de piel y carne ...y con cuerpo XD
    los collares orientales preciosos..pero para mi lo mejor las peinetas estilo Nouveau...es mi estilo preferido...y el collar de hielo ...precioso!!!
    un besito!

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  4. ¡Bravo!por el joyero.Tiene muchísimo gusto.Me pondría todo,incluso el imperdible de bebé.Besitos.

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  5. Aunque no soy de joyas me resulta todo muy interesante.Enhorabuena a los dos:joyero y bloguera.

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  6. Ay, qué mal rato tuviste que pasar entre tanta joya...¡Cómo se te ocurre! Y seguro que fuiste sola, sin nadie que te consolara a la salida. Pobrecita mía. ;-)

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  7. Aunque no lo creais, ¡hay joyas de todos los precios! Y sí, lo pasé mal a la salida, es verdad. Es como estar a régimen y pasarse una tarde en una pastelería... ¡Aun así, compensa!
    Mil gracias por los comentarios, ¡besitos!

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  8. Estoy enbobada mirando las fotos.Este chico es un diseñador de tomo y lomo.Me pido el collar de hielo y una peineta...

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  9. yo quiero el imperdible con mi nombre, YA!me encanta, hoy me pongo el anillo de Isidoro, que me ha entrado el mono!vivan las calaveras!!te quierooo

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  10. ¿Indirecta, lo del imperdible? ¡Lo tendremos en cuenta! ¡Besitos, linda!

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  11. Me ha encantado todo, sobre todo los anillos de calaveras y el imperdible con mi nombre aunque ya pase de los 40 ja, ja, ja

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  12. Es todo ideal...he entrado en su pagina y no vende por internet, lo visitaremos cuando vayamos a Madrid.

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  13. Son unas joyas frescas, originales que se salen de lo común. Apunto la dirección para mi cumpleaños. Buen fin de semana

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  14. Es una buena propuesta tanto las joyas como las tapas. Muy buen plan Sylvie

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  15. me acaban de regalar el anillo de la calavera con rulos y perlas!!!!! doña forever!!!!

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  16. ¡¡Pero qué suerte tienes!! ¡Mándanos foto de esa maravilla, porfi!
    Viva Isidoro y sus calaveras y por supuesto, viva la persona que te quiere y te lo ha regalado, ¡menudo detallazo!
    Besos y agradecimientos por compartir tu alegría, ¡muchísimas gracias y que la disfrutes!

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  17. Hola;

    Me podriais decir el precio del collar de cuarzo (el que parecen cubitos de hielo?)

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    1. Buenas tardes Laia, ese collar sé que valía varios miles de euros pero no recuerdo la cantidad exacta. Luego ganó el premio de diseño que organiza la revista Vogue si mal no recuero. No sé si todavía lo tendrá Isidoro Hernández, pero lo mejor es que le preguntes a él: 91 781 20 53. Es un encanto y estará feliz de poder atenderte. ¡Muchas gracias y un beso!

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