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viernes, 12 de julio de 2013

El Camino de Santiago con bolsito de Louis Vuitton y barra de labios "rouge". (Episodio piloto)

Queridos lectores, hoy damos paso al episodio piloto de mis andanzas por el Camino de Santiago. Si ya desde allí os saludaba cuando todavía me quedaba un hálito de fuerza y de esperanza, hoy ya recuperada plenamente, inicio la crónica desde una estupenda silla que amuebla el despacho de mi pequeño apartamento, dentro de una gran urbe contaminada, adorable y acogedora. Y es que todo este lío comenzó hace casi doce años con una promesa, motivo bastante habitual para hacer esta santa ruta. Concedido lo pedido en aquella época, me veía en la obligación de cumplir mi parte aunque fuera con semejante retraso. Por eso y aun cuando anunciaban temperaturas de más de 40º, no claudiqué y me lancé al abismo sin ningún tipo de preparación previa. Y ésta, amigos, es parte de la prueba documental.

Con muchos kilómetros recorridos y con la mejor de las compañías .-mi mami.
Lo primero era intentar que nuestro equipaje pesara lo menos posible. Eran sólo dos días pero soy mujer. "Necesito" muchísimas cosas para poder mantenerme dignamente con vida. Aparte de beber y comer, yo, al menos, tengo otras necesidades vitales. En un pequeño bolsito de Louis Vuitton llevaba mi teléfono Sony Xperia Z, una muestra de colonia que me encapsularon ex profeso de La Prairie y mi inseparable lipstick de Estée Lauder color Forbidden Appel. Con esto, ya podía caminar tranquila durante dos días.


Todo lo necesario, aquí.

Como sólo eran dos jornadas nos agenciamos unas mochilas Samsonite de lo más discretas porque sinceramente, el resto que habíamos visto nos parecían espantosas de colorido, de forma, de tamaño o de las tres cosas. ¿Es el payaso de Micolor la nueva musa en el mundo del diseño mochilero? Además la ruta iba a ser Caldas de Reyes-Padrón, el primer día. Y Padrón- Santiago de Compostela, el segundo. Tampoco necesitábamos ir con mucha parafernalia. 
Un taxi con un encantador aire acondicionado -invento que echaríamos muchísimo de menos- nos llevó hasta el punto de partida.

Por esas rendijas salía aire frío. ¿No es increíble y maravilloso?
Al llegar a Caldas, cafetito energizante y a buscar donde rayos comienza el Camino. No os creáis que es fácil. Tú llegas a un pueblo, te dejan tirado en la plaza y tienes que ponerte a preguntar a los viandantes, si no hay señales físicas, por dónde está el susodicho Camino. Es una actividad un poco humillante y me recuerda a aquellas chicas españolas que llamaron a su madre en pleno rally París-Dakar porque se habían perdido. Por supuesto, la opción de informarnos con antelación de cualquier cosa estaba descartada. Pura vagancia. Si ni siquiera nos habíamos entrenado un poco para hacer todos estos kilómetros, como para buscar información...  

Todavía en Caldas de Reyes, logramos encontrar una pista en esa tapa de alcantarillado.

Ésto es lo que buscábamos pero tardó en aparecer. Sin esto no eres nadie, no hay GPS que valga. Además sería hacer trampa.

Qué fácil es desear "buen camino" cuando tú no lo estás haciendo.
En el Camino, al principio comienzas con mucha alegría, vas a buena marcha, disfrutas con el paisaje sea lo que sea y hablas con todo quisqui encantada de la vida. Hay que decir que en todos los pueblos por los que pasas te saludan con cariño y no me extraña. Siempre reconforta un poco ver sufrir a los demás y uno estar cómodo en su casa, no les culpo. A mi me pasaría lo mismo. Y nosotras que no llevábamos ni coche escoba ni coche aspiradora que recogiera nuestros restos teníamos las horas contadas para que esa sonrisita se nos borrara de la cara y ese tesón se nos agotara en menos de lo que canta un gallo.


Por esta ruta veréis un montón de sembrados de todo tipo y maizales a tutiplén.


En pleno camino veréis como la civilización va por un lado y tú por otro. La añoraréis, os lo prometo.

Los bosques llenos de helechos, un verdadero respiro.
 Por supuesto, si hacéis en algún momento el Camino, tiene que ser con alguien a quien queráis mucho y con quien os llevéis muy bien. En momentos extremos, donde la supervivencia es lo que prima, puede acabar aquello como el rosario de la aurora. Deshidratada, cansada y sabiendo que tenía varios kilómetros por delante, mis hormonas -que son las que dirigen el cotarro- tan pronto me suplicaban una ducha, como me pedían que matara a alguien. Y sólo el cariño pudo suavizar y minimizar estos deseos.

Buen calzado para no esmendrugarse.
Retocándome exclusivamente para mí. Función Mirror de Line tools. 

Por supuesto, existe la posibilidad de desviarse un poco de la ruta marcada por los mojones e ir a mojar -valga la redundancia- a gorxa, el buche, la garganta... a algún bar. Tanto Bar Cenas como Bar Refaeli nos parecían estupendos en esos momentos porque con aquel calor nos estábamos dejando la piel en el pellejo, que diría mi querida Sofía Mazagatos.

Esto, Gloria Bendita.

 Y por hoy terminamos el episodio piloto. Más experiencias next week. Por supuesto, sirva este capítulo para animaros a hacer el Camino. A pesar de los pequeños sufrimientos, siempre se repite. En mi caso, era ya la tercera vez y habrá más. ¡Muchas más!

Muy contenta al lado de una de las pocas papeleras que encontramos. También son motivo de alegría, no os creáis. 
¡¡Muy feliz fin de semana, chatines!! 

 Sylvie Tartán.

6 comentarios:

  1. Glamourosa peregrina : ánimo!! , el Camino es una experiencia maravillosa, eso si , creo que a tu Vuitton le faltan unos Compeed . En la siguiente etapa,el refrigerio mañanero con un Martin Codax , unas nueces y un buen queso de la tierra seguramente te harán llevar el Camino con muchísima alegria en el cuerpo. Buen Camino!!

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  2. ¡Gracias, Snowie! Pues la verdad es que los pies no necesitaron ningún cuidado. ¡Perfectos! No me hables de Martín Códax que me rechifla. Lo maridaría con un quesito San Simón. Ummm... ¡Un besazo!

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  3. Divina!!!! como me gusta ver que hasta en el camino de Santiago se puede llevar un mini bolso LV.

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    1. Y muchas más cositas, Ladymarcas, ¡ja, ja! ¡Un beso grande y mil gracias!

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  4. Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Patry! Cosas de la supervivencia... ¡ja, ja! ¡Un besazo!

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